Argentina y México: el acuerdo automotor busca destrabarse y abre una negociación comercial más amplia

La posible renovación del régimen de preferencias para vehículos podría extenderse por cinco años. Detrás del entendimiento aparecen cuestiones clave: cupos, aranceles, reglas de origen y el acceso de los productos argentinos al mercado mexicano.

3 de noviembre de 2026 | CPN Comex – Actualidad y análisis

La relación comercial entre Argentina y México atraviesa una etapa de redefinición. Después del vencimiento, el 18 de marzo de 2026, del régimen que permitía el intercambio de determinados vehículos con arancel cero dentro de un cupo anual, ambos gobiernos avanzaron en las conversaciones para restablecer las condiciones preferenciales.

Las últimas informaciones periodísticas indican que las partes habrían acercado posiciones para establecer un nuevo esquema con una duración de cinco años y un cupo similar al que rigió hasta marzo de este año. También se habría avanzado en la discusión sobre el acceso de productos agropecuarios argentinos al mercado mexicano.

Aunque las negociaciones parecen estar más cerca de una resolución, todavía es necesario distinguir los entendimientos informados de las condiciones que deberán quedar plasmadas en un protocolo formal. La publicación del instrumento será la que permita conocer con precisión los compromisos asumidos y su alcance.

La discusión, además, excede al sector automotor. Lo que está en juego es cómo se equilibra una relación comercial en la que Argentina busca preservar el acceso de vehículos mexicanos a su mercado, pero también ampliar las oportunidades para sus propias exportaciones.

Un acuerdo que venció y dejó un vacío regulatorio

El intercambio automotor entre Argentina y México está contemplado en el Acuerdo de Complementación Económica N.º 55 (ACE 55), celebrado entre el MERCOSUR y México en 2002.

Este instrumento establece el marco para el comercio bilateral de vehículos y autopartes. Su aplicación contempla preferencias arancelarias y condiciones específicas para determinados productos del sector.

En marzo de 2025, ambos países suscribieron el Octavo Protocolo Adicional al Apéndice I del ACE 55. Allí acordaron un cupo recíproco de USD 773.125.578 FOB, con arancel cero para los vehículos comprendidos en el régimen, durante el período del 19 de marzo de 2025 al 18 de marzo de 2026.

El protocolo también establecía que las partes debían negociar las condiciones de acceso a los mercados que comenzarían a regir a partir del 19 de marzo de 2026.

Sin embargo, el plazo venció sin que se concretara una nueva renovación. Esto no significó la desaparición del ACE 55, sino la finalización de ese tratamiento preferencial temporal.

En ausencia de una preferencia aplicable, determinados vehículos provenientes de México pueden quedar alcanzados por el arancel extrazona, que para automóviles de pasajeros puede llegar al 35%.

La diferencia modifica sustancialmente los costos de importación y obliga a las terminales a revisar sus estrategias de abastecimiento, comercialización y posicionamiento de modelos.

¿Por qué la negociación se convirtió en un tema estratégico?

La renovación del acuerdo automotor estuvo condicionada por una discusión más amplia sobre el intercambio comercial entre ambos países.

Desde la perspectiva argentina, el régimen anterior presentaba una asimetría: México tenía una participación relevante en las exportaciones de vehículos hacia nuestro mercado, mientras que la industria automotriz argentina no lograba desarrollar un flujo equivalente de exportaciones de unidades terminadas hacia ese destino.

Por eso, Argentina buscó vincular la renovación del ACE 55 con avances en el acceso de otros productos nacionales al mercado mexicano, especialmente bienes agropecuarios y agroindustriales, dentro del marco del ACE 6.

La posición mexicana, por su parte, procuraba mantener las condiciones de acceso para sus exportaciones automotrices. Las diferencias sobre los productos que podrían incorporarse a una mayor apertura comercial demoraron las conversaciones.

Según información periodística publicada durante octubre, las partes habrían acercado posiciones y Argentina habría aceptado modificaciones planteadas por México respecto de los productos agropecuarios incluidos en la discusión.

El alcance concreto de esas concesiones, así como las posiciones arancelarias involucradas, deberá verificarse una vez que se conozca el texto definitivo.

El impacto sobre las automotrices y el mercado argentino

La falta de renovación del régimen tuvo consecuencias concretas para las empresas que utilizan a México como plataforma de producción y abastecimiento del mercado argentino.

Entre los modelos alcanzados por esta situación aparecen vehículos como Volkswagen Taos, Tiguan y Vento; Ford Maverick y Bronco Sport; Honda ZR-V; Nissan Versa y Sentra; y RAM 2500, entre otros.

En algunos casos, las terminales debieron revisar sus cronogramas de importación, administrar stocks o postergar decisiones comerciales a la espera de una definición.

La aplicación de un arancel del 35% puede alterar la estructura de costos de estos vehículos. Sin embargo, no debe interpretarse que ese porcentaje se traslada automáticamente al precio final.

El derecho de importación se calcula sobre la base imponible aduanera correspondiente. El precio al consumidor también está condicionado por otros tributos, costos logísticos, gastos comerciales, tipo de cambio y márgenes de distribución.

Por eso, el impacto final depende de cada modelo, de la estrategia de la terminal y de las alternativas de abastecimiento disponibles.

La renovación del régimen podría devolver previsibilidad a las empresas, pero también será importante conocer cómo se administrarán los cupos y qué vehículos podrán acceder efectivamente al beneficio.

Las reglas de origen: un requisito que define quién accede a la preferencia

Uno de los aspectos técnicos centrales del ACE 55 son las reglas de origen.

El hecho de que un vehículo sea fabricado o ensamblado en México no significa, por sí solo, que pueda ingresar a Argentina con arancel preferencial. Para acceder al beneficio debe cumplir con los criterios de origen establecidos en el acuerdo.

El Octavo Protocolo Adicional fijó para determinados vehículos un Índice de Contenido Regional (ICR) del 35%, calculado a partir de la relación entre el valor de los materiales originarios y el valor del bien.

Este requisito es particularmente relevante en una industria con cadenas de suministro internacionales, donde un mismo vehículo puede incorporar componentes provenientes de diferentes países.

Las reglas de origen permiten determinar qué proporción del valor del producto debe corresponder a materiales regionales para que pueda considerarse originario y acceder al tratamiento preferencial.

Por lo tanto, una nueva renovación deberá precisar no solamente el cupo y su duración, sino también los criterios técnicos que definirán qué vehículos y autopartes podrán utilizarlo.

El ACE 6: la otra parte de la negociación

La discusión automotriz está directamente relacionada con el Acuerdo de Complementación Económica N.º 6 (ACE 6), que regula las preferencias comerciales entre Argentina y México.

Este acuerdo fue firmado en 1986 y su texto vigente fue actualizado en 2006. Según la información publicada por la Cancillería argentina, comprende aproximadamente el 35% del universo total de bienes y representa alrededor del 43% del comercio bilateral, tomando como referencia el promedio del período 2013-2016.

Su composición está concentrada principalmente en manufacturas industriales.

Argentina y México vienen considerando ampliar y profundizar las preferencias arancelarias contempladas en este instrumento. La intención argentina es mejorar las condiciones de acceso de su oferta exportadora y ampliar las oportunidades comerciales, especialmente en productos agrícolas y agroindustriales.

La diferencia entre ambos acuerdos es importante:

  • ACE 55: regula específicamente el intercambio de productos de la industria automotriz entre el MERCOSUR y México.
  • ACE 6: establece preferencias comerciales para otros bienes del intercambio bilateral entre Argentina y México.

La negociación conjunta de ambos instrumentos permite entender por qué la renovación automotriz adquirió una dimensión que va más allá de las terminales y las concesionarias.

Para Argentina, el desafío es que la continuidad de las preferencias para los vehículos no quede desconectada de una mejora efectiva en las posibilidades de exportación de otros sectores productivos.

¿Qué se conoce hasta ahora sobre el nuevo entendimiento?

Las informaciones publicadas hacia fines de octubre señalan que las partes habrían avanzado en tres puntos principales:

1. Una vigencia de cinco años.
En lugar de las renovaciones anuales anteriores, se analiza establecer un horizonte de mayor duración, que permita a las terminales planificar sus operaciones con más previsibilidad.

2. Un cupo cercano al régimen anterior.
Las versiones periodísticas mencionan la posibilidad de mantener un límite anual superior a los USD 700 millones FOB, tomando como referencia los USD 773,1 millones establecidos en el último protocolo.

3. Avances en el acceso de productos argentinos.
La discusión sobre la incorporación de productos agropecuarios al marco del ACE 6 habría registrado avances, aunque todavía no se conoce una nómina oficial y definitiva de posiciones arancelarias beneficiadas.

Estos puntos deben interpretarse como condiciones informadas durante la negociación y no como compromisos jurídicos plenamente vigentes. Para determinar su alcance será necesario contar con la firma y publicación del nuevo instrumento.

¿Qué oportunidades puede generar para las empresas argentinas?

Una ampliación de las preferencias comerciales con México podría abrir oportunidades para empresas que actualmente enfrentan barreras arancelarias para ingresar a ese mercado.

El sector agroindustrial aparece entre los ámbitos de interés, aunque el potencial no se limita a ese rubro. También resulta relevante observar las posibilidades para las manufacturas industriales y otros bienes que puedan incorporarse a nuevas concesiones.

Sin embargo, una reducción arancelaria no garantiza por sí misma una operación de exportación exitosa.

Las empresas deben analizar las condiciones de acceso, los requisitos sanitarios y técnicos, las reglas de origen, la logística, la capacidad de abastecimiento y la demanda efectiva del mercado de destino.

También será necesario evaluar si las preferencias acordadas representan una ventaja competitiva suficiente frente a otros proveedores internacionales.

Para las compañías que buscan internacionalizar sus operaciones, el seguimiento de estas negociaciones permite identificar mercados potenciales y anticipar cambios en las condiciones comerciales.

Una negociación que excede a los automóviles

El caso Argentina-México muestra cómo un acuerdo sectorial puede convertirse en una herramienta de negociación para objetivos comerciales más amplios.

La continuidad del régimen automotor es importante para las terminales, los importadores y el mercado interno. Pero el resultado también debe evaluarse desde la perspectiva de las oportunidades que puede generar para la producción y las exportaciones argentinas.

La clave no estará únicamente en recuperar un cupo de importación con arancel cero, sino en conocer qué condiciones se establecen para sostener el intercambio, cómo se garantiza el cumplimiento de las reglas de origen y qué posibilidades concretas se abren para otros sectores.

Para las empresas, el verdadero valor de un acuerdo comercial está en poder transformar las preferencias negociadas en operaciones concretas, sostenibles y competitivas.

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